
A través del teatro, la danza, las artes plásticas y la producción audiovisual esta asociación cultural desarrolla programas de prevención de violencia e inclusión social en Honduras.
Las Maras son las violentas y peligrosas pandillas que tienen aterrorizados a los países centroamericanos y a las comunidades de inmigrantes de Estados Unidos. Se identifican por estar completamente tatuados, armados, vinculados a las drogas y tener entre 8 y 30 años. En Honduras, hasta antes de que apareciera “Arte Acción”, los integrantes de las maras tenían dos posibilidades: convertirse al evangelismo o morir.

Esta tercera opción nació después del huracán Mitch que azotó a esa región en 1998. La idea principal era animar a las víctimas de la catástrofe natural, no obstante nació algo aún mejor.
A través del desarrollo de las artes, esta asociación cultural permitía que los jóvenes no fuesen atraídos por las maras, sino por una alternativa distinta que se llamaba “Arte Acción”.
Las principales víctimas de las maras son los niños y jóvenes sin oportunidades que están aislados en aldeas remotas de Honduras. Para llegar a ellos, esta comunidad artística tiene un bus amarillo llamado “Arte Acción”. En él transportan máscaras e implementos de malabarismo para incentivarlos a que tomen un camino distinto al de las pandillas. Además son asesorados por antropólogos, educadores, sociólogos y terapeutas.
El fundamento principal es que los jóvenes no caigan en manos de las maras, sin embargo, estas mismas pandillas delictivas respetan que la ONG entre a las poblaciones. Así, este bus amarillo no corre peligros al entrar a zonas de riesgo y difunde sin problemas los diversos proyectos socioculturales.

La idea de “Arte Acción” es que los jóvenes vean que sí hay un futuro y que junto a sus familias pueden salir adelante. También, a través de sus manifestaciones artísticas, conocen su talento y creen en el arte como desarrollo humano.
Muchos de los que ahora son monitores de esta ONG, son ex delincuentes y convivieron con las Maras. Fueron partícipes de sus actos delictivos y dan fe que además de rehabilitarse, el arte les ha permitido abrir las puertas de un futuro mejor.
Incluso algunos de los jóvenes que diseñaban los tatuajes de los miembros de las pandillas, ahora usan ese talento para dibujar murales. Entre agosto y septiembre de este año se espera que haya una exposición de ellos en la Galería Nacional de Honduras.
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Primero es un plaser felicitar alas personas de buen corazon que estan apollando a estos jovenes . Al igual atodos los jovenes que estan invirtiendo parte de su tiempo en llevar una sonrisa a todos aquellos que no la tienen mi comentario es desde miami y quiero contarles que internacionalmente estan dejando una hulla muy grande
Comentario por nechyto — 23 Junio 2010 @ 14:50